Estamos, ante un momento histórico para el Uruguay y para los uruguayos, y me atrevería decir para el continente latinoamericano.
El 1 de marzo, asumió Pepe Mujica la presidencia de todos los orientales, al decir del Presidente Correa de Ecuador “el Mandela Latinoamericano”.
Con mucha ilusión, miles de uruguayos que nos encontramos en la diáspora, estuvimos literalmente “colgados” a internet, siguiendo minuto a minuto el festejo del pueblo uruguayo, escuchando el discurso de investidura e ilusionándonos con la visión de país que nos presentara el entrante presidente.
El discurso, desde mi punto de vista, es de un estadista en toda la regla, el mejor desde que se restauró la democracia en Uruguay y el que traza la “hoja de ruta” a seguir como él mismo plantea, a 30 años vista, por fin! alguien que piensa un país y que no asume el mismo en base a coyunturas….
Toda una declaración de principios al proclamar que:
“Por mi parte, desearía que el título de “electo” no desapareciera de mi vida de un día para otro. Tiene la virtud de recordarme a cada rato que soy presidente sólo por la voluntad de los electores.”
“Primer mandatario, si se quiere, pero mandado por otros, no por sí mismo.”
Que en Uruguay, no se discrimina y que se respeta las diferencias:
“ ninguna diferencia de raza, género o color”
Ante este nuevo país, el Presidente se apresta a generar las condiciones políticas para gobernar, nada más básico y nada más complejo. Pero sienta las bases para un gobierno que no vive la inmediatez que establece la constitución en tiempo de gobierno y mira más allá, en un país de escasa autoestima y de complejos históricos.
El pensar un país, es una tarea indispensable e impostergable, si no queremos que la historia y los tiempos que marca la globalización nos pase por encima. Es necesario gobernar:
“ Y gobernar, para generar transformaciones hacia el largo plazo, es más que nada crear las condiciones para gobernar 30 años con políticas de estado.”
Gobernar creando institución firmes e independientes del gobierno de turno, con políticas de estado y para el estado, con visión de integración y desarrollo hacia Latinoamérica, pero con la casa en orden, sin corrupción y con las cuentas claras.
Nos gustaría creer, que ésta de hoy, es la sesión inaugural de un gobierno de 30 años.
Cuando empezamos esta nueva etapa, debemos aprender de la historia y de nuestras propias historias personales, para ponernos a trabajar en forma y actitud positiva dejando de lado las batallas por el todo o nada, que son el mejor camino para que nada cambie y para que todo se estanque.
Debemos procurar una vida política orientada a la concertación y a la suma, si de verdad queremos transformar la realidad.
La gran tarea planteada por el gobierno entrante, de “terminar con la indigencia” nos tiene que encontrar a todos y a todas, con nuestra máxima disposición para salir adelante como seres humanos y como país, donde “ la gente tenga trabajo” “seguridad para la vida cotidiana” “salud y previsión social bien humanas”.
Donde no veamos a los políticos como parásitos y es más que los obliguemos a ser honrados artesanos de la construcción de este país que no se puede postergar más.
Los cambios tienen que ser tangibles de los “que se tocan con la mano, que no sólo afectan las estadísticas sino la vida real de la gente”.
Combatiendo a brazo partido con nuestro presidente a la burocracia que “tiene vida propia, que la macroeconomía tiene reglas ingratas pero obligatorias”.
Desterrando el clientelismo y las cadenas de favores, que generan un submundo de corrupción y de falta de valores éticos, y que puede ser el gran problema que aqueje a este gobierno por los años de tradición que tiene estas prácticas en nuestro país.
A no confiarnos que estamos inmunes, tuvimos y tendremos en nuestras filas oportunistas corruptos, que nos generarán dolor y vergüenza, pues, que no nos tiemble el pulso en denunciar y no permitir el acto más insignificante, sin caer en fundamentalismos y sabiendo diferenciar los que se hacen por ignorancia y los que son de mala fe, en todo caso Educación, educación y mas educación
De los grandes temas del discurso de Mujica, el más sobresaliente y piedra angular del mismo es el referente a la educación. Como el mismo dijo:
Permítanme un pequeño subrayado: educación, educación, educación.
Que grande que se subraye este aspecto tan fundamental de una sociedad, educarnos para ser libres, educarnos para ser solidarios, educarnos para que nuestro mundo el que nos toca vivir y el que nos toca construir sea mejor.
Venimos heredando las políticas del Dr. Vázquez, que puso la piedra fundamental del desarrollo educacional de nuestro país, sigamos por la senda y profundicemos que solo así construiremos una Democracia Avanzada, capaz de dar respuestas inteligentes y solidarias.
Mujica decía:
“Los gobernantes deberíamos ser obligados todas las mañanas a llenar planas, como en la escuela, escribiendo 100 veces, debo ocuparme de la educación”
Y yo pienso: “los uruguayos nos tendríamos que levantarnos todos los días pensando en que me voy a educar hoy y cómo voy a ayudar al país” escribiéndolo 100 veces o actuando mil veces para que eso suceda, no esperando a que nos lo den todo y sí, saliendo a dar todo lo que se pueda, no lo que nos sobre…. que en definitiva es el concepto mismo de la solidaridad.
la educación es el gran arma contra los nuevos peligros que enfrenta la sociedad, la delincuencia tradicional no es el peligro, los peligros son las transformaciones cualitativas y los nuevos escenarios de delincuencia.
La lacra de la pasta base, que envenena a nuestra juventud, que es muy barata para el que la consume, pero que es muy cara para la sociedad en su conjunto, que genera violencia y que es la puerta de entrada de las grandes mafias internacionales y sus operadores locales para minar una sociedad. En Uruguay tiene una base logística y el dinero que eso genera va en contra del país. Porque no solo genera corrupción y vicio, si no que hace a la gente dependiente y sumisa, controla los estamentos del poder y mata al país.
La hoja de ruta del país está clara:
“Más de lo mismo”
Siguiendo las políticas del gobierno del Frente Amplio, su programa desarrollado por la anterior administración y profundizado por el gobierno entrante.
Pepe dijo:
“Permítanme decirlo de una manera provocativa: vamos a ser ortodoxos en la macroeconomía”.
“Lo que vamos a compensar largamente, siendo heterodoxos, innovadores y atrevidos, en otros aspectos.”
Nosotros decimos:
“Quiero retruco”, pero vamos a estar vigilantes para garantizar que la macroeconomía se distribuya entre la gente, con equidad social, sin permitir el país de las dos velocidades, construyendo de abajo hacia arriba, que la misma no nos genere un país de burócratas y un estado inoperante, que exista por fin ¨el país agro-inteligente¨ y que la fórmula “agro + inteligencia + turismo + logística regional” funcione, con la gente y para la gente.
Compartimos la ilusión de ese otro país posible y el llamamiento a las inversiones extranjeras, no queda otra, pero siendo cuidadosos, que no conservadores de nuestros valores, hay ejemplos, pero el desafío es generar ejemplos propios.
“Y si vamos a ser proactivos en ciertas dimensiones de la economía productiva, vamos a ser el doble de proactivos en la búsqueda de una mayor equidad social.”
Que esta máxima se transforme en puestos de trabajo y logros sociales, no desde el poder solamente sino desde la conciencia colectiva por lograr los objetivos , que no adormezca las conciencias, ni impida mirar las estrellas….
Retomando el país de las dos velocidades, no permitamos que las diferencias se acentúen, es más, todas las políticas deben ir encaminadas hacia la reducción de las mismas, yo me atrevo a teorizar con una tercera velocidad y es el de la diáspora, el cual es el eterno postergado y en el que hay que crear políticas especificas para este colectivo.
A nadie le es ajeno la situación de crisis mundial, que afecta principalmente al inmigrante y los uruguayos que estamos fuera no somos ajenos a la misma, hoy es muy común ver y oír “para estar mal aquí me voy a Uruguay, que allí no me va a faltar el plato de comida que me falta hoy aquí”.
Esto puede ser visto como un síntoma de que el país cambió y hay un colchón para recibir a los miles de compatriotas que se fueron, pero ojo, que puede contribuir si no se hacen políticas especificas de retorno, a ese peligroso espiral de una sociedad del las dos velocidades, generando colectivos con riesgos de exclusión social y potencialmente violentos si realmente queremos “un país que sea bueno para vivir.”
Pedimos que se nos escuchen y nos tengan en cuenta a la hora de generar políticas para la diáspora. Hagamos las cosas bien y no de arriba hacia abajo, que aquí hay personas formadas que pueden aportar mucho y bien al país , no nos miren como simples remeseros de divisas, no hay peor “desprecio que no hacer aprecio” dice el refranero español.
Pero también, es necesario, que los que estamos fuera en la patria peregrina, seamos actores del cambio, aportando lo mejor de nosotros, todo lo que podamos haber aprendido en estos años, en bien del país, de cara al país, sin sectarismos ni dogmas de fe e ideológicos, que la patria nos reclama a ser dignos, tolerantes a contribuir a la esperanza con proyectos que ayuden a que podamos volver algún día, no esperemos a que nos ofrezcan un puesto de trabajo, generémoslo, y ayudemos a que lleguen proyectos productivos al Uruguay, “vendamos” nuestro país, argumentos nos sobran,¿ a caso hay algún país más lindo que el nuestro?
Por último, lo peor que le puede pasar al demagogo, es que la gente le crea, porque si no cumple, ya no hay quien le pueda perdonar algo…….
Daniel Benavidez
Ciempozuelos, Madrid , 4 de marzo del 2010
PATRIA PARA TODOS Y CON TODOS
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