Al salir del aerpuerto de Madrid-Barajas el visitante se encuentra con infinidad de coches nuevos y gente bien vestida. Durante el trayecto hasta el centro admira obras en construcción por doquier, además de una cantidad inconmensurable de edificios nuevos ya terminados.
Las autovías son anchas con carriles que cada uno, a pesar de estar destinado a un sólo coche, puede albergar uno y medio;
-de tal suerte que en los dos normales cabrían perfectamente tres apretados-.
Los estancos (las tiendas donde se vende tabaco), muestran los escaparates repletos de regalos para fumadores...y no fumadores. Bolígrafos, lapices mecánicos, plumas estilográficas, agendas, y un largo etcétera, conforman este maremagnum.
En las estaciones de tren de Atocha y Chamartín las filas de taxis parecen manifestación por lo numeroso de las unidades.
Los autobuses nuevos proclaman a vivo cartel lateral que se mueven con gas natural reivindicando ser más ecológicos que los de gas-oil, mientras anuncian la última película de estreno con otro cartel en el plano trasero exterior.
Uno llega a pensar que en el país no hay pobres. La apariencia es de desarrollo crecimiento riqueza libertad y modernidad. Pero es sólo eso: apariencia.
La realidad es que se trata de una mascarada detrás de la que se esconde el rostro de una vieja decrépita cursi y ridícula.
Los coches nuevos que se vendían a ritmo de 130.000 por mes hasta el año pasado, están casi todos bajo reserva de dominio de la finaciera o el banco que hizo exactamente eso: financiarlos a cinco años en los casos normales ó seis si se trata de coche de lujo. Sólo 10.000 (el 7,7%) se pagan al contado y sólo otro 15% realiza alguna entrega inicial. Se fabrican pensando en una vida útil de seis años; el seguro cubre el valor de reposición durante el primer año. A partir del segundo hasta el quinto, sólo hace reparaciones si estas no superan el valor venial (de reventa) que siempre es ínfimo (desaparece a los siete). A partir de los seis años, independientemente de que el coche tenga 50.000 kilómetros y su dueño sólo lo haya usado para ir y venir del trabajo, le paga el valor residual que en muchos casos no llega a quinientos euros para una unidad que costó 19.000
En el mundo las motos se dividen por clases o configuraciones según el uso estética y modelo: Las choppers son las que tienen una horquilla delantera larguísima al estilo de las famosas Harley Davidson de los angeles del infierno; estas motos doblan mal (en realidad se resiten a doblar) y muchas veces cuando el piloto se cae pueden seguir su camino erguidas y en solitario de tanto como tienden a mantener la verticalidad y estabilidad debido a su centro de gravedad muy bajo. Las inventaron los americanos para recorrer 500 kilómetros de un tirón y a 180 por hora en sus larguísimas rectas de la ruta 66. Las inglesas de toda la vida con el piloto en posición igual a la que lleva en la bicicleta, son las boxer; resultan adecuadas para el tránsito en la ciudad y el uso utilitario. Las de cross están hechas para recorrer el campo bravío y por eso el conductor va casi de pie con los brazos muy abiertos y prácticmanete a la altura de los hombros. Esta es la mejor postura para mantener el equilibrio entre barrancos y desniveles naturales si uno lleva una de estas motos de centro de gravedad muy alto. Hay muchos otros tipos, pero vayamos a las denominadas "racing" (traducción literal "corredoras" pero en espíritu "de pista" ó "pisteras"). Estas motos son bajitas con el centro de gravedad justamente al centro; en lugar de manubrios que permitan hacer palanca con los brazos como en las cross o las choppers, tienen dos manguitos cortos directamente a los lados de la horquilla, su fucnión no es la de doblar, son para alojar los mandos tipo acelerador embrague freno y sobre todo: agarrarse para mantener el equilibrio miemtras el piloto se acurruca entro del pequeño carenado que les sirve de carrocería. Son sumamente inestables difíciles de manejar y para doblar hay que volcarlas con el cuerpo entero. Por eso destrozan los riñones de quien las usa. Estas motos comenzaron a definirse tal cual las conocemos ahora en el Japón de los años 70. Costó mucho esfuerzo de marketing introducirlas en algunos mercados y titánico para conseguir todavía poca penetración entre los conocedores como el inglés el americano o el italiano; sin embargo encontraron campo fértil en un mercado vacío desconocedor y sin experiencia como el español donde se las aceptó bajo el concepto de que son "motos de carretera". El español las considera así; las revistas las promocionan así; los programas de TV del mundo del motor las identifican así, y los conductores se rompen los riñones tumbados sobre estos trastos en la carretera munidos de enormes fajas exteriores de cuero para mitigar el lumbago.
Los regalos que se pueden comprar en los estancos son siempre los mismos. Aunque uno recorra veinte tiendas, siempre verá los mismos sesentaiún artículos a la venta en todos las que visite.
Los novísimos (nuevísimos dicen ellos) autobuses llevan una pegatina obligatoria en una ventanilla a cada lado como mínimo, que proclama "salida de socorro" en un simpatiquísimo pero garrafal disparate de léxico; ya que el socorro se pide o se presta, pero no se ofrece. No puede salir de adentro. Podría ser acceso de socorro, ó ventanilla de auxilio, ó ventanilla de socorro, ó salida de emergencia, o cualquier otra forma siempre que no fuera la que pone: "salida" de socorro.
Las autovías están recién hechas pero el pavimento no es absorvente de la lluvia como en Europa, ni tampoco es negro intenso por la noche para facilitar la conducción y contraste con la pintura fluorescente de las señales. -La conjunción de ambas cosas hace que cuando llueve fuerte: sencillamente...no sirven.- Los arcenes están perfectamente delimitados por guarda-rails ("quitamiedos" en su léxico) que en lugar de ser alineados con laser se enderezan a ojo; lo que junto al hecho de que el firme se pone sobre un terraplén rápido que con el tiempo cede y se pandea, es lo que explica por qué su imagen en perspectiva es tan derechita como el galope de un gusano. Además, las banquinas que siguen a los arcenes siempre se dejan para terminar después de la inauguración oficial de la caretera. O sea: nunca más. En Europa esas banquinas se limpian allanan aplanan y se les siembra césped que se corta como en un campo de golf para que en caso de accidente el coche se detenga suavemente, progresivamente, y dulcemente; pero en España la teoría es otra: se dejan yermas, sin alisar, y con piedras de diversos tamaños que, está demostrado, sirven para detener más rápido al coche que se desliza de techo con la cabeza del conductor ayudando en la maniobra.
La omnipresente industria de la construcción coresponde a edificios que se componen de una estructura de hierro pintada con minio que luego se forra y se subdivide con ladrillos puestos de canto (a cuchillo), y planchadas de forjado a las que hay que respetar la carga máxima permitida por metro cuadrado ya que el armado se hace con malla de 8mm. y cuadrado de 20cm. (en el mejor de los casos 15) y con un espesor escaso. En casi todos lados este tipo de construcción con terminación de ladrillo a la vista y aveces en cemento desnudo, es considerada económica y de ayuda social, pero en España se llama de VPO (Vivienda de Protección Oficial). Sin embargo esta VPO no se refiere al carácter barato y de ayuda, sinó a que el precio está tasado por el estado. Es decir: el ciudadano medio las considera viviendas de buena calidad. Por ello no tiene reparos en pagar hasta 500.000 euros por 70m. cuadrados en Madrid. Para más detalles el lector puede dirigirse a un banco; a donde acuden el 98% de los que compran con hipotecas de hasta a treinta años sin entrada inicial con un interés que pone el precio final en 680.000 lineales ó 850.000 considerado a valor constante. Quede también expuesto que los arquitectos todavía diseñan con pasillos corredores y otros recobecos que son superficie "no útil"; descontada la cual: "los metros útiles" se quedan entre 60 y 62 según tenga terraza o nó.
Los taxis cobran suplemento por arrancar desde la estación aunque el pasajero haya tenido que entrar allí para conseguir uno porque en la calle todos pasan ocupados (y en algunos sitios no le paran nunca en la calle: es obligatorio llamarlos por teléfono o ir a la parada). Sin embargo, no crea el lector que este suplemento cubre los bolsos para el caso de los que realmente salen de la estación como sería de esperar ya que el suplemento es ineludible. NO. Nada de eso: si lleva bultos los paga aparte.
La ciudad de Toledo es el segundo destino turístico dentro de España, está a 70Km. de Madrid que es la capital; los autobuses que cubren la ruta tardan una hora en llegar y no los hay por la noche, pero todavía encuentran la forma de "mejorar" este servicio para que en lugar de ser el propio de un país moderno y desarrollado, se parezca al de una nación en desarrollo: cuando uno va a la ventanilla y compra un billete MADRID-TOLEDO se lo dan sin hora de viaje ni número de asiento; la máscara dice que lo hacen así para que el viajero disponga de la comodidad de embarcar cuando quiera, el rostro es que si el pasajero va a viajar y el ómnibus está lleno: no puede reclamar, -le vendieron el derecho a un viaje sin asiento ni hora, tiene que buscarse la vida para encontrar un sitio-. Los trenes que cubren este trayecto tampoco están mejor: salen cada hora desde la mañana temprano hasta la mitad de la misma mañana; después otra vez al mediodía; y por último hacen lo mismo desde las 5 de la tarde hasta las 10. Para los días de fiesta, los que son de alta temporada de visitas a la "ciudad imperial" (es frecuente esta nostalgia), y los fines de semana largos o de puente vacacional, no refuerzan el servicio; simplemente...los turistas se quedan en tierra. Si Ud. pretende ver Toledo por la noche, incluso aprovechando visitas con guía de este tipo que paradójicamente se promocionan en la propia estación de tren a la salida del visitante; debe saber que se quedará a dormir en la ciudad, porque después del recorrido y la cena, no hay forma de volver al hotel de Madrid o "emigrar" del Toletum de los romanos.
Para completar este panorama del transporte, convendría avisar que en este país tan moderno y de servicios, si el viajero interurbano llega a la estación o aeropuerto después de las diez de la noche, no debe albergar esperanzas de conseguir tren autobús o coche de alquiler, porque de nuevo sencillamente...no hay. (no faltaría mas: "la gente que trabaja en estos servicios también tiene que descansar"). Si uno alquila un coche el Lunes y quiere entregarlo el Domingo a las 23,30 cuando sale el vuelo, tiene que pagar por adelantado y dejarlo en un parque de estacionamiento porque no habrá nadie para recibirlo. El problema continúa si la compañía quiere reclamar algo, ya que el conductor estará en su casa a miles de kilómetros y sin entender lo que pasa.
A pesar de todo lo expuesto el turismo es la principal industria del país, así que al que todavía decida hacer una visita a España le convendría saber que los regalos y recuerdos que quiera llevar de regreso los tiene que comprar entre semana, porque los supermercados shopping-centers y demás superficies comerciales cierran -tienen prohibido abrir- los Domingos y festivos debido a que cuando se empezaron a implantar hace 20 años, los comerciantes se quejaron de que al abrir: los obligaban también a trabajar a ellos para soportar la competencia; y esto, lógicamente, les impedía descansar.
Toda esta realidad que se esconde bajo la apariencia de abundancia riqueza y eficacia, corresponde a un país que tiene 8.000.000 de pobres a los que Cáritas aporta algún tipo de ayuda, más 600.000 que nisiquiera son pobres porque viven en la calle y como "están fuera del sistema" no son contabilizados nisiquiera entre los 4.000.000 de parados y desocupados sin trabajo. Simplemente: no cuentan.
En el plano cultural al visitante le enseña su máscara con el Museo del Prado pero le esconde que la normativa obliga a emitir las películas en castellano (perdón: en español que no es lo mismo) y para ello se doblan bajo el criterio de que la traducción debe "ir en boca"; lo que significa que debe hacerse de manera que "parezca" que la articulación original corresponde a lo dicho. "No importando para conseguirlo si hay que modificar el texto o si se altera el significado". lo importante es que el vecino quede satisfecho con lo que ve. Ese mismo vecino que ha propiciado estas reflexiones cuando esta mañana comentaba muy ufano:
Ayer fuí a las rebajas del Corte Inglés. Compré en liquidación unos pantalones con el 30% de rebaja; unas camisas con otro 30% y un abrigo con el 40% así que como vé: sumando todo me ahorré 100% (¡¿?!).
"Arachán" |